El turismo del vino
La Vall de Pop en la Marina Alta se une a una ruta alicantina sobre caldos
La producción vitivinícola en la comarca de La Marina Alta tiene su epicentro en la Vall de Pop. Una mancomunidad de nueve municipios que tienen en la producción de vinos de cepas centenarias su sello de identidad. Unos caldos, que en poco más de cinco años han pasado a ser un referente en la comunidad Valenciana, y una parte importante de la puntera Denominación de Origen Alicante.
Ahora, en la Vall de Pop, sus vinos, tienen vocación de ser la insignia para que unos pequeños pueblos despierten al turismo. Por eso, a escasos kilómetros de la costa de veraneo de esta comarca conocida internacionalmente, proclaman a los cuatro vientos su existencia, su calidad y su producto: el vino.
Estas poblaciones llevan años reinventándose, creado mercadillos de antigüedades convertidos ya en referentes como el de los sábados de Xaló, o ferias de artesanía como la de Lliber, o excelentes alojamientos rurales.
Y ahora ha llegado el momento de sumar sus vinos como reclamo turístico, por que además, la viticultura, forma parte de su historia y porque en la Vall de Pop, se hacen vinos que han sido reconocidos con premios en España y el extranjero.
Lo último que han hecho los municipios de la Vall de Pop es sumarse a la asociación que ha diseñado la ruta del vino de Alicante, y desde el pasado tres de mayo, Xaló, Parcent, Alcalalí, Benissa, Lliber, Benigemla, Mural, Senija y Castell de Castells, cuentan con el apoyo promocional de esta ruta que conforma nuestra propuesta de escapada para hoy.
Un fin de semana, por ejemplo, de tranquilidad, entre vides, vinos, antigüedades, historia y cultura en la ribera del río Gorgos o Jalón (Xaló).
La producción del vino en la Marina Alta es una tradición que nace con la importación hace siglos de la variedad de uva moscatel que se cultivaba en la vieja Alejandría. Uva blanca de mesa, uva moscatel que abrió rutas al comercio de la pasa en el siglo XIX y fue el motor de la economía de La Marina.
Y ahora son sus caldos los que abren nuevos horizontes de comercio que recorren España consiguiendo los galardones más prestigiosos.
A la Vall de Pop se llega desde Benissa, Gata o Pedreguer, desde los pueblos más costeros. La salida 63 de la AP7 nos permite introducirnos desde Benissa a este valle donde el calor mediterráneo confiere un clima óptimo para el cultivo de la uva moscatel.
Así, curzamos Benissa para coger la carretera CV-750 hasta Xaló. Un pueblo presidido por el azul de la cúpula de la parroquial de Santa María, acabada de construir en 1831.
Su mejor carta de presentación es el Museu del Vi de Xaló donde se muestra la historia de la producción de vinos en esta población y su entorno. Porque pasear por Xaló es disfrutar de sus ennotecas, como la Casa Alaluya o el Celler Vinyater, es abrir los sentidos a aromas de vinos con tradición.
Pero para conocer de verdad qué se juegan en este valle es mejor entrar en sus bodegas. En Xaló las de Riko o las de la Cooperativa Verge Pobra, hoy BodegasXaló, donde pueden probar los vinos decantados del mismo tonel en el que reposan y adquieren consistencia. Estos vinos han sido los más premiados: Bahía de Dénia 2009 ha conseguido el Bacchus de Plata 2010 y premio Esmeralda, o el vino RiuRau, con el premio Diamante, entre otros.
No hay que salir de esta bodega sin probar el vermouth Vall de Xaló, elaborado con técnicas artesanales y hierbas de La Marina que le dan un sabor especial.
Las Provincias
9/7/2010
José Iglesias
































